por: Juan Manuel Troncoso
Lunes, 31 Mayo 2010
Ya son las seis AM, despierto antes que suene despertador, he dormido a tirones casi toda la noche, los aromas de una buena sesión no me dejaban dormir, todo apuntaba hacia una sesión perfecta, estaba de luna llena, entraba un swell west, poco viento, y mi espíritu con ganas de surfear, de entrar al agua, de fundirme en ese instante mágico donde con pasión y ansias nos ponemos el traje y amarramos el leach.
Son las 6 15 AM, sin ni siquiera echarme agua en la cara ya estoy colocándome el traje, subo el cierre, y como de rutina se perfectamente donde esta la tabla como la dejé, si tiene cera, es el ritual que acompaña los momentos previos a dormirse la noche anterior. En un ir y venir de movimientos cada vez mas ansiosos abro la puerta de mi casa camino por la terraza aun húmeda de la noche que se fue, y en una bocanada monstruosa me lleno de oxigeno de ese mar inconfundible y noble de las mañanas en nuestras costas chilenas, un mar azul, helado lleno de vida, miro las olas y estas dan su espectáculo en un festival de movimiento, ya tabla en mano me adentro en la arena subo a la roca, espero la calma y en un ritual de permiso, entro a agua!!!!… que sensación mas única, irrepetible una de la otra, es un regalo precioso saber que tenemos salud, manos, pies y por sobre todo espíritu para poder remar.
El orgullo queda de lado, las impurezas del alma se van por un instante y estoy solo frente al mar, este me enseña, me muestra mis limites me da y me quita, me da un set perfecto y una corrida monumental y me quita en un pagón de esos que me acuerdo hasta de mis perros. Me hace tenerle respeto, respeto por esta naturaleza que me va a dar una sesión extraordinaria de emociones. Estoy flotando, algo me inquieta tengo ansias de surfear, veo a lo lejos, algo Se mueve, el vaivén de un set que entra, inconfundible, dejo pasar la primera, me encamino a la segunda doy la vuelta veo el cacho, me acomodo, comienzo a remar, me perfilo, remo remo remo, en una danza perfecta ofrezco todas mis fuerzas para que esta grandota de color azul me saque a dar una vuelta, el sonido cada vez mas fuerte la pendiente se asoma, me esta levantando!!!!, el mar esta glaseado, una cartulina azulina con manchas de espuma se ve cada vez mas alta y mas rápida, me lleva me lanzo, y en una pausa magistral me pongo de pie, mi izquierda en el deck y la otra pierna bien puesta… se produce un gran silencio…. ha comenzado el viaje!!!!!……
Es extraño me detengo por un instante ante este computador aquí en mi casa llena de árboles y animales y me doy cuenta que una sonrisa ya ha estado hace un buen rato en mi cara, y es que me acorde de la primera vez que me corrí una ola y desde ese día cambio mi vida para siempre, la recuerdo perfecta, una izquierda de dos metros sólidos en punta de lobos, la tome lateral a los morros y la corrí hasta el diamante, cuando esta ya me soltó no podía dejar reírme solo , parecía estupido, no podía creer lo que me había pasado fue el mejor viaje que he hecho en mi vida esa izquierda esta tatuada en mi corazón es única e irremplazable.. trato de evocarla una y otra vez y no encuentro conclusiones y eso es porque cada vez que me paro y corro una ola es un viaje único, indescriptible.
Cada surfista sabe como es su viaje, algunos podrán describirlos otros no, algunos compartiremos historias otros las atesoraran en su corazón y en su cabeza…para mi es sentirme vivo, poner una pequeña pausa en mi insignificante vida, agradecerle al mar, y pedir que ese instante no se apague nunca en mi espíritu y sea lo mas duradero posible.
Dedicado a todos los que aman las costas chilenas, el mar, y sus olas.
Cristian Riquelme Croquevielle
Para Sos surf









